Martes, 15 de Febrero de 1944

El nimio asunto con Dussel trajo cola, y todo por culpa suya. El lu­nes por la mañana, Dussel se acercó a mamá con aire triunfal y le contó que, esa misma mañana, Peter le había preguntado si había dormido bien esa noche, y había agregado que lamentaba lo ocurrido el domingo por la noche y que lo del exabrupto no había ido tan en se­rio. Entonces Dussel había tranquilizado a Peter, asegurándole que él tampoco se lo había tomado tan a mal. Todo parecía acabar ahí. Mamá me vino a mí con el cuento y yo, en secreto, me quedé muy sorprendida de que Peter, que estaba tan enfadado con Dussel, se hubiera rebajado de esa manera a pesar de todas sus afirmaciones.No pude dejar de tantear a Peter al respecto, y por él me enteré en seguida de que Dussel había mentido. ¡Tendrías que haber visto la cara de Peter, era digna de fotografiar! En su cara se alter­naban claramente la indignación por la mentira, la rabia, las veces que me había consultado sobre lo que debía hacer, la intranquili­dad y muchas cosas más.Por la noche, el señor Van Daan y Peter echaron una repri­menda a Dussel, pero no debe haber sido tan terrible, porque hoy Peter se sometió a tratamiento «dentístico».En realidad, hubieran preferido no dirigirse la palabra.

Tu Ana
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