Miércoles, 19 de Enero de 1944 (Noche)

Querida Kitty:

No sé de qué se trata, pero cada vez que me despierto después de haber soñado, me doy cuenta de que estoy cambiada. Entre pa­réntesis, anoche soñé nuevamente con Peter y volví a ver su mi­rada penetrante clavada en la mía, pero este sueño no era tan her­moso ni tan claro como los anteriores.Tú sabes que yo siempre le he tenido envidia a Margot en lo que respecta a papá. Pues bien, de eso ya no queda ni rastro. Eso sí, me sigue doliendo cuando papá, cuando se pone nervioso, me trata mal y de manera poco razonable, pero igualmente pienso que no les puedo tomar nada a mal. Hablan mucho de lo que piensan los niños y los jóvenes, pero no entienden un rábano del asunto.Mis deseos van más allá de los besos de papá o de sus caricias. ¡Qué terrible soy, siempre ocupándome de mí misma! Yo que as­piro a ser buena y bondadosa, ¿no debería perdonarlos en primer lugar? Pero si es que mamá la perdono... Sólo que casi no puedo contenerme cuando se pone tan sarcástica y se ríe de mí una y otra vez.Ya lo sé, aún me falta mucho para ser como debería ser. ¿Acaso llegaré a serlo?Ana Frank

P. D. Papá preguntó si te había contado lo de la tarta. Es que los de la oficina le han regalado a mamá para su cumpleaños una ver­dadera tarta como las de antes de la guerra, de moka. Era real­mente deliciosa. Pero de momento tengo tan poco sitio en la mente para este tipo de cosas...
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