Jueves, 1 de Abril de 1943

Querida Kitty:

No te creas que estoy para bromas (fíjate en la fecha) con­trario, hoy más bien podría citar aquel refrán que dice: «Las des­gracias nunca vienen solas.»En primer lugar, el señor Kleiman, que siempre nos alegra la vida, sufrió ayer una gran hemorragia estomacal y tendrá que guardar cama por lo menos durante tres semanas. Has de saber que estas hemorragias le vienen a menudo, y que al parecer no tie­nen remedio. En segundo lugar, Bep está con gripe. En tercer lu­gar, al señor Voskuijl lo internan en el hospital la semana que viene. Según parece, tiene una úlcera y lo tienen que operar. Y en cuarto lugar iban a venir los directores de la fábrica Pomosin, de Francfort, para negociar las nuevas entregas de mercancías de Opekta. Todos los puntos de las negociaciones los había conver­sado papá con Kleiman, y no había suficiente tiempo para infor­mar bien de todo a Kugler.Vendrían los señores de Francfort y papá temblaba pensando en los resultados de la reunión.-¡Ojalá pudiera estar yo presente, ojalá pudiera estar yo allí abajo! -decía.-Pues échate en el suelo con el oído pegado al linóleo. Los se­ñores se reunirán en tu antiguo despacho, de modo que podrás oírlo todo.A papá se le iluminó la cara, y ayer a las diez y media de la ma­ñana, Margot y Pim (dos oyen más que uno) tomaron sus posi­ciones en el suelo. A mediodía la reunión no había terminado, pero papá no estaba en condiciones de continuar con su campaña de escuchas por la tarde. Estaba molido por la posición poco acos­tumbrada e incómoda. A las dos y media de la tarde, cuando oímos voces en el pasillo, yo ocupé su lugar. Margot me hizo compañía. La conversación era en-parte tan aburrida y tediosa que de repente me quedé dormida en el suelo frío y duro de linóleo. Margot no se atrevía a tocarme por miedo a que nos oyeran abajo, y menos aún podía llamarme. Dormí una buena media hora, me desperté medio asustada y había olvidado todo lo referente a la importante conversación. Menos mal que Margot había prestado más atención.

Tu Ana
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