EPÍLOGO

El 4 de agosto de 1944, entre las diez y las diez y media de la mañana, un automóvil se detuvo frente a la casa de Prinsengracht z63. De él se bajó Karl Josef Silberbauer, un sargento de las «SS» alemanas, de uniforme, junto con tres asistentes holandeses, miembros de la Grüne Polizei (policía verde), vestidos de paisano, pero armados. Sin duda, alguien había delatado a los escondidos.La Grüne Polizei detuvo a los ocho escondidos, así como a sus dos protectores Viktor Kugler y Johannes Kleiman -pero no a Miep Gies ni a Elisabeth «Bep» Voskuijl- y se llevó todos los objetos de valor y el dinero que quedaba.Tras su detención, Kugler y Kleiman fueron conducidos ese mismo día al centro de prisión preventiva de la calle Amstelveenseweg, de Amsterdam, y trasladados un mes más tarde a- la cárcel de la calle Weteringschans, de la misma ciudad. El t i de setiembre de 1944 fueron llevados, sin formación de causa alguna, al campo de concentración transitoria de la Policía alemana en Amersfoort, Holanda. Kleiman fue liberado el 18 de setiembre de 1944 por motivos de salud. Murió en 1959 en Amsterdam. Kugler logró escapar en 1945, poco antes de que lo enviaran a Alemania a realizar trabajos forzados. En 1955 emigró al Canadá y murió en 1989 en Toronto. Elisabeth «Bep» Wijk-Voskuijl murió en Amsterdam en 1984. Miep Gies-Santrouchitz aún vive en Amsterdam. Su marido Jan murió en esta ciudad en 1993.Los escondidos permanecieron detenidos durante cuatro días en el centro penitenciario de la Weteringschans, de Amsterdam,tras lo cual fueron enviados a Westerbork, un campo de concentración transitorio holandés para judíos. De allí fueron deportados el 3 de setiembre de 1944 en los últimos trenes que partieron hacia los campos de concentración del Este, y tres días más tarde llegaron a Auschwitz, Polonia.Edith Frank murió allí de inanición el 6 de enero de 1945.Hermann van Pels («Van Daan») fue enviado a las cámaras de gas el 6 de setiembre de 1944, día de su llegada a Auschwitz, según datos de la Cruz Roja holandesa. Según declaraciones de Otto Frank, sin embargo, murió unas semanas más tarde, o sea, en octubre o noviembre de 1944, poco antes de que las cámaras de gas dejaran de funcionar.Auguste van Pels (la «señora Van Daan») fue a parar al campo de concentración de Theresienstadt, Checoslovaquia, el 9 de abril de 1945, tras haber pasado por los campos de Auschwitz, BergenBelsen y Buchenwald. Luego, por lo visto, fue nuevamente deportada. Se sabe que murió, pero se desconoce la fecha.Margot y Ana fueron deportadas mediante una operación de evacuación de Auschwitz a Bergen-Belsen, al norte de Alemania, a finales de octubre. Como consecuencia de las desastrosas condiciones higiénicas hubo una epidemia de tifus que costó la vida a miles de internados, entre ellos Margot y, unos días más tarde, también Ana. La fecha de sus muertes ha de situarse entre finales de febrero y principios de marzo de 194 S. Los restos de las niñas yacen, seguramente, en las fosas comunes de Bergen-Belsen. El campo de concentración fue liberado por las tropas inglesas el 12 de abril de ese mismo año.Peter van Pels («Peter van Daan») fue trasladado el 16 de enero de 1945 de Auschwitz a Mauthausen, Austria, en una de las llamadas marchas de evacuación. Allí murió el 5 de mayo de 1945, sólo tres días antes de la liberación.Fritz Pfeffer («Albert Dussel») murió el 20 de diciembre de 1944 en el campo de concentración de Neuengamme, al que había ido a parar tras pasar por el campo de Buchenwald o el de Sachsenhausen.Otto Frank fue el único del grupo de ocho escondidos que sobrevivió a los campos de concentración. Tras la liberación de Auschwitz por las tropas rusas, viajó en barco a Marsella desde el puerto de Odesa. El 3 de junio de 1945 llegó a Amsterdam, donde residió hasta 1953. En ese año se mudó a Basilea, Suiza, donde vivían su hermano y hermana con su familia. Se casó con Elfriede Geiringer, nacida Markowitz, una vienesa que, como él, había sobrevivido al campo de Auschwitz y cuyo marido e hijo habían muerto en Mauthausen. Hasta el día de su muerte, el 19 de agosto de 1980, Otto Frank vivió en Birsfelden, cerca de Basilea, y se dedicó a la publicación del diario de su hija y a difundir el mensaje contenido en él.
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