Sábado, 15 de Abril de 1944

Querida Kitty:

«Un susto trae otro. ¿Cuándo acabará todo esto?» Son frases que ahora realmente podemos emplear... ¿A que no sabes lo que acaba de pasar? Peter olvidó quitar el cerrojo de la puerta, por lo que Kugler no pudo entrar en el edificio con los hombres del al­macén. Tuvo que ir al edificio de Keg y romper la ventana de la cocina. Teníamos las ventanas abiertas, y esto también Keg lo vio. ¿Qué pensarán los de Keg? ¿Y Van Maaren? Kugler está que trina. Le reprochamos que no hace nada para cambiar las puertas, ¡y nosotros cometemos semejante estupidez! Peter no sabe dónde meterse. Cuando en la mesa mamá dijo que por quien más compasión sentía era por Peter, él casi se echó a llorar. La culpa es de todos nosotros, porque tanto el señor Van Daan como noso­tros casi siempre le preguntamos si ya ha quitado el cerrojo. Tal vez luego pueda ir a consolarlo un poco. ¡Me gustaría tanto poder ayudarle!

A continuación, te escribo algunas confidencias de la Casa de atrás de las últimas semanas:

El sábado de la semana pasada, Moffie se puso malo de repente. Estaba muy silencioso y babeaba. Miep en seguida lo cogió, lo en­volvió en un trapo, lo puso en la bolsa de la compra y se lo llevó a la clínica para perros y gatos. El veterinario le dio un jarabe, ya que Moffie padecía del vientre. Peter le dio un poco del brebaje va­rias veces, pero al poco tiempo Moffie desapareció y se quedó fuera día y noche, seguro que con su novia. Pero ahora tiene la na- riz toda hinchada y cuando lo tocas, se queja. Probablemente le j han dado un golpe en algún sitio donde ha querido robar. Mouschi estuvo unos días con la voz trastornada. Justo cuando nos había­mos propuesto llevarlo al veterinario también a él, estaba ya prác­ticamente curado.
Nuestra ventana del desván ahora también la dejamos entrea­bierta por las noches. Peter y yo a menudo vamos allí a sentarnos después del anochecer.
Gracias a un pegamento y pintura al óleo, pronto se podrá arre­glar la taza del lavabo. El grifo que estaba pasado de rosca también se ha cambiado por otro.
El señor Kleiman anda ya mejor de salud, por suerte. Pronto irá a ver a un especialista. Esperemos que no haga falta operarlo del estómago.
Este mes hemos recibido ocho cupones de racionamiento. De­safortunadamente, para los primeros quince días sólo dan derecho a legumbres, en lugar de a copos de avena o de cebada. Nuestro mejor manjar es el piccalilly. Si no tienes suerte, en un tarro sólo te vienen pepinos y algo de salsa de mostaza. Verdura no hay en absoluto. Sólo lechuga, lechuga y otra vez lechuga. Nuestras co­midas tan sólo traen patatas y sucedáneo de salsa de carne.
Los rusos tienen en su poder más de la mitad de Crimea. En Cassino los ingleses no avanzan. Lo mejor será confiar en el frente occidental. Bombardeos hay muchos y de gran enverga­dura. En La Haya un bombardero ha atacado el edificio del Regis­tro Civil Nacional. A todos los holandeses les darán nuevas tarje­tas de identificación.
Basta por hoy.

Tu Ana M. Frank
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